Los zombis de Deusto

Muertos vivientes en el cine, en las series de la tele, en los tebeos esos para niños… Jamás pensé que pudieran llegar a convertirse en reales. ¡Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe! No son ni las siete de la mañana, y por ahí va una veintena de ellos calle arriba con sus andares torpes y esas caras demacradas… A pesar de que no tengo pilas en el sonotone, oigo perfectamente desde la ventana de la sala el estruendo del contenedor que acaban de volcar y sus gritos guturales. ¡Algunos incluso se están peleando entre sí! En la calle hay jardineras volcadas, cristales rotos… Un taxi se había detenido pensando que dos de ellos eran personas normales y acaba de salir cagando leches calle arriba; además, una señora que había bajado a pasear al perro se acaba de encerrar en el portal antes que otros tres se puedan acercar hasta ella. ¿Por qué habré venido yo este fin de semana a Deusto a ayudar a mi hijo a montar esa mierda de muebles que se ha comprado? ¡Con lo seguro que estaba yo en mi casa de El Regato con la escopeta! No sé dónde se habrá metido Iñaki, pero voy a hacer unos cócteles molotov con lo que hay en el mueblebar. A ver… Estos botellines de cerveza vacíos de la cena de anoche pueden valer: los lleno de ron, les pongo un trapito, ¡y listo! Cuando vuelva mi hijo ya tapiaré la puerta con los tablones del armario que íbamos a montar esta mañana. Un momento… ¡están tocando el timbre, voy a echar un ojo por la mirilla a ver si es Iñaki! ¡¡¡Dios mío, tiene la cara llena de sangre!!!

100_0569
-Abre Aita. Con tanto ruido me he desvelado y me he acordado de que ayer nos dejamos las pilas nuevas para el sonotone en el coche. He bajado y me he estado partiendo la cara con un anormal que me ha potado encima. Va y me pregunta por algún sitio abierto para desayunar, y luego se pone a echar la pela. No te jode el muy imbécil…
-¿Ehhh? ¡No te oigo!
-¡Joder, que abras! ¡Menos mal que traigo las pilas nuevas para el sonotone!
-¿Qué? No te habrán mordido esos muertos vivientes, ¿verdad?
-¡¡¡Que me abras, aita, que vengo de muy mala hostia!!!
-Pero no te han mordido, ¿no?
-¡¡¡Que no aita, cojones; que no me han mordido, solo me han potado!!! ¡¡¡Abre la puerta, joder!!!
-¡Vale vale, no me grites! Voy a abrir para que entres rápido, ¿eh? ¡¡¡Corre, entra, está la calle llena de muertos vivientes!!!
-¿Muertos vivientes? No sé si son vivientes, bebientes o qué mierdas se meten… ¡pero estoy hasta la polla de estos desgraciados que montan jaleo los sábados cuando cierran la discoteca de Zorrotzaurre y pasan por delante de casa para pillar el metro! ¡La madre que los parió!
-¿Ehhh? ¡¡Que no te oigo!! ¡¡¡Entra en casa, que tenemos que tapiar la puerta!!!
-Ufff… Vale, vale… ¡Ah, toma las pilas y pónselas al cacharro ese ya de una vez! Ibas a tirarle ese cóctel molotov al cabrón que me ha potado encima, ¿no? ¡¡¡Pues pásamelo, que ya le voy a dar yo desayuno a ese hijoputa!!!

PD1: relato publicado originalmente en el Zócalo nº22 en 2015.
PD2: la foto la saqué hace ya unos años sin saber bien por qué.

Anuncios

¿Y a tí qué te parece?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s