Los charlies

“Son unas vacaciones en Camboya,
es duro, chaval, pero es la vida.”
(Dead Kennedys).

los charlies-bao

Creo que la puta con la que me fui anteayer me ha pegado algo, me pica la huevada que no es ni medio normal, ¡pfff…! Menos mal que en el anuncio del periódico ponía “Amanda, primera vez en Bilbao”, que si hubiera puesto que llevaba allí ya un mes, seguro que se me cae el pito al aterrizar. Porque vamos a ver: lo de ir de putas el día anterior a pegarme un viaje de veintipico horas era para llegar aquí bien follao y desahogao, como dijo el bocachocho ese de Parada… ¡Y no para pasarme todo el vuelo rasca que te rasca, joder!

¡Y qué bochornazo asqueroso que hace en este condenado país! Menos mal que dicen que aquí las chinitas te cobran cuatro perras por dejarse hacer de todo, que si no… Me recuerda a esos días nublados de verano en Bilbao que hace un calorazo de la hostia y no termina de llover… ¡pero multiplicado por diez! ¡Y olvídate de dormir bajo techo y con aire acondicionado, Ander, que anoche no quedaba sitio en ningún albergue! Así que nada, he tenido que dormir en un parque y casi no he podido ni pegar ojo del ruido que hacían los jodidos mosquitos… ¡Tengo los brazos con más picaduras que todos los de Trainspotting juntos! Y aunque ya no veo ninguno volando por aquí cerca, todavía oigo los zumbidos, yo creo que hasta me estoy volviendo loco y todo. ¡Joder, necesito una ducha y una cama pero ya! Y a ver si encuentro algo para esta noche, que por lo que me ha parecido entender en los periódicos, parece ser que ha estallado una guerra civil al otro lado de la frontera. Aunque bueno, seguro que los mochileros de los albergues se acojonan, se piran y esta noche puedo encontrar sitio… ¡y aprovechar para subir alguna foto al Facebook para que flipe todo Dios! ¡¡¡Se van a morir de envidia porque saben que me voy a follar a todo lo que se menea!!! ¡¡¡Si es que estás que te sales, Ander!!!

Pero un momento… ¿qué hacen todos esos marines de los Estados Unidos por aquí? Por cierto, cómo me pica la huevada… ¿Y por qué oigo zumbidos de mosquitos si no los veo por ninguna parte? A ver, volviendo al tema… ¿Es que el Obama ese se ha vuelto loco o que? Me acerco y le pregunto a uno de ellos en inglés, y me dice que están evacuando el pueblo porque es muy peligroso quedarse aquí… ¿Estamos locos? Necesito saber algo más, así que me meto en un ciber, y por un puñado de monedas que no sé cuánto valen y después de mucho gesticular, consigo convencer a un nota para que me deje sentarme en un ordenador mientras chapa el garito y echa fuera a todos los mochileros que había dentro. Voy a la web de El País y alucino en colores, ¡¡¡qué fuerte!!! ¡¡¡Resulta que Estados Unidos intenta recuperar Saigón y ha unido sus fuerzas a una facción del antiguo gobierno no comunista de Vietnam del Sur! ¿Qué está pasando? ¡Oigo explosiones en la calle y ruidos de cristales rotos! ¡¡¡Nos bombardean los Vietcongs!!! Putos charlies… ¡Hoy ya olvídate de follar con chinitas, Ander! ¡¡¡Nos están bombardeando!!! Oigo una explosión tremenda y la onda expansiva me empuja contra la pared. Me caen encima montones de cascotes y cristales… ¡¡¡No oigo nada, me he quedado sordo con la explosión!!! Salgo a la calle, y después de esquivar cadáveres, escombros y caminar entre nubes de polvo, me meto en un coche abandonado que debe tener más años que la Duquesa de Alba y que… ¡Milagro, tiene las llaves puestas! Así que arranco y salgo pitando de allí recorriendo una carretera mal asfaltada hasta que un puente recién derruido me dice que basta, que se acabó, que tengo que continuar a patita. Por cierto, que vaya forma de polla que tiene un monte que se ve a lo lejos…

Necesito descansar, así que me tumbo a la sombra de unos árboles y cierro los ojos unos instantes mientras no paro de escuchar zumbidos de los putos mosquitos… ¡Hasta que oigo bombas caer y olor a selva quemada! ¡¡¡Están bombardeando la zona con Napalm-B y está todo ardiendo a mi alrededor!!! ¡¡¡Esto es un infierno!!! ¿Cómo es posible que después de la caída del Felpudón de Acero vuelva a haber una guerra como esta? Necesito encontrar una salida… ¡Sí, hay un sendero que vuelve hacia la carretera por el que creo que puedo salir de aquí! Y estoy a punto de llegar cuando… ¡Unos mosquitos gigantes me bloquean el paso! ¿Cómo es posible? ¿Me estoy volviendo cada vez más loco? Van armados con kalashnikovs y uno de ellos me hace una “Z” en el pecho con su trompa afilada mientras otro me dice que son portadores de la malaria… ¡¡¡Joder, que me habéis hecho daño, hijos de puta!!! Salgo disparado hacia el coche, arranco y consigo dejar atrás a los mosquitos armados. ¡¡¡Ufff… menos mal!!!! Por cierto, ya he recuperado el oído casi del todo…

Si sigo conduciendo hasta el norte y logro atravesar la frontera con Vietnam, tal vez pueda llegar hasta China. ¡Claro que sí, tengo que llegar hasta China para terminar con este infierno de vacaciones de una santa vez! Bueno, claro, eso si la gasolina no se acaba, porque llevo en reserva ya un buen rato… ¡¡¡Mierda, Ander, por hablar!!! Hala, a seguir andando por la carretera…

Ya no sé ni las horas que llevo andando por esta carretera llena de muertos en medio de un calor insoportable… Tengo sed, me suenan las tripas de hambre y me mareo un poco… así que espero no haber cogido una insolación o la malaria, ¡y cómo me pican los huevos, joder! Pero lo que más me revienta de todo es el dolor de pies que tengo. ¡Llevo ya casi medio día andando! ¡¡¡Pfff…!!! Ahora que se hace de noche voy a parar a descansar al lado del arroyo que hay junto a la carretera, que vaya día más raro que llevo… ¡Menuda locura!

Pero solo hay una cosa que no entiendo de todo esto: los mosquitos gigantes. Aunque espera un momento, Ander… ¡Resulta que a lo mejor te han reducido de tamaño y por eso te parecían gigantes! ¡Tal vez sea un arma secreta de los Estados Unidos contra los charlies! No, eso es imposible, porque los cadáveres que había desparramados por la autopista tenían el mismo tamaño que yo. ¿Cómo me iban a reducir de tamaño a mí solo? ¡¡¡Pfff…!!! Bueno, voy a lavarme un poco en el arroyo y a ver si descanso y dejo de comerme la cabeza con chorradas… ¡¡¡Un momento!!! ¿¿¿Eh??? ¿Soy yo el que se refleja en el agua? ¡¡¡Pero si soy un piojo!!! ¡¡¡Tengo seis patas, un abdomen gigante y mi cuerpo es traslúcido!!! ¿Y qué es eso que está cayendo del cielo? ¡¡¡Dos pastillas gigantes contra las ladillas!!! Y vaya estruendo que han metido… Han caído cerca de aquí y voy a ver si comiéndome un trozo de ellas se me quita el picor que tengo en los huevos, que Amanda seguro que me ha pegado unas ladillas como sandías de grandes. Espero que no me sienten mal las pastillas, porque como resulta que soy un piojo… Pero… ¿y esos de ahí quienes son?

-Somos ladillas y mosquitos del Vietcong, ¡y tú eres nuestro prisionero! –me dice un mosquito con cara de mala leche poniéndome el cañón de su kalashnikov en el pecho.
-Solo soy un pobre piojo que ha venido a hacer turismo sexual aquí a Camboya… ¡¡¡No me hagáis daño, por favor!!! –les suplico inútilmente mientras me atan un ciruelo, me pegan, me ensartan como a un pollo y empiezan a asarme vivo siguiendo la receta de un piojo llamado Arguiñano. Mientras, me preguntan que a ver qué hace un piojo como yo en una selva púbica como esta, y me cuentan que durante la Guerra Fría, las ladillas se enfrentaron a los piojos defendiendo dos modos de vida muy diferentes. Por cierto, que resulta que casi no deben quedar ladillas por el mundo, y parece ser que en Occidente tienen la culpa de todo: el Felpudón de Acero cayó por la influencia del porno occidental, y tanto la moda de rasurarse como el uso de las pomadas de Napalm-B contribuyeron también al exterminio casi total de las ladillas.
-¡Maldito piojo! -me dice uno de ellos-, ¡¡¡Tienes una vida mucho más cómoda y vienes aquí a restregárnoslo por la cara!!! Turismo sexual… ¿Tendrás morro? No sabes lo que es un corrimiento de tierra, ¿verdad? ¿Y un tsunami de flujo vaginal? Tampoco, ¿no? -gritan antes de empezar a cocinarme con gusanos entre carcajadas… ¡¡¡Me van a comer vivo!!! ¡¡¡Malditos charlies!!! ¡¡¡Socorro!!!
-¿Y a este qué le pasa? No para de gritar cosas ininteligibles en inglés y en español… –dice el médico de la Cruz Roja de Camboya a una enfermera.
-Nada, es el típico putero que va de gallito y se viene de vacaciones aquí sin vacunarse de nada, así que coge ladillas en un burdel, y de paso la malaria por dormir en un parque de las afueras entre mosquitos y no haberse vacunado –contesta la enfermera con cara de agobio-. Delira y se ha confundido: se ha comido una pomada contra las ladillas que lleva lindane… y las pastillas contra la malaria que se tenía que tomar, las ha dejado sobre su zona púbica. No sé dónde habrá conseguido esa pomada… ya hace mucho que dejó de fabricarse porque llevaba benceno… ¡igual que el Napalm-B, por cierto!

Nota 1: el relato fue escrito para el libro-CD “Jamón Beibe” (BOA) de Mamá Ladilla y allí fue originalmente publicado en 2010 junto a la correspondiente ilustración de Rubén Fernández.
Nota2: el citado relato también aparece en mi libro “A lo Tonto a lo Tonto… 10″. Dicho libro está excelentemente maquetado por Infame&Co. e ilustrado por gente muy capaz a la par que estupenda como el caso de Mikel Bao, que se encargo del dibujo de arriba.

Anuncios

¿Y a tí qué te parece?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s