Los Abrazafarolas del Infierno: capítulo 19

“Si Dios es sabio,
¿por qué le da igual
cuando estos falsos profetas
le llaman amigo?
¿Por qué está en silencio?
¿Está ciego?”

(Motörhead)

 cap-19

Llevo ya más de dos días en Bilbao tumbado en esta cama oyéndoles decir chorradas sobre mí: que si “cómo es posible que que este punki casi haya dejado de existir por haber ingerido fluidos corporales sagrados”, que si “por qué tendrá marcas de haber tenido algo atornillado a las sienes”, que si “vaya pintas que lleva y a qué viene ese chaleco con un parche en el que pone ‘Jesus Not Dead’”, que si “vaya putada que tiene que ser morirse e ir al Infierno porque esta pobre gente conserva el aspecto que tenía al morir”, que si “¡hasta lleva en el corazón la bala que lo mató!”… Y como parece que no tengo muy buen aspecto y tampoco he parpadeado cuando hablaban de ponerme “una inyección dolorosísima con una aguja extralarga”, he decidido seguir fingiendo que estoy en coma hasta que oigo… ¿La voz de mi madre? Un momento, ¿esto no lo he vivido yo antes? ¿No estaba ya muerto y había ido al Infierno? ¡Claro que sí! Ahora recuerdo: yo estaba muerto y salí del Infierno  atravesando el portal del Vaticano en Nochevieja para dar un concierto en la sede de las juventudes de Aveniencia Popular en Bilbao… luego me metí un pico de agua bendita en la Basílica de Begoña, tuve una sobredosis, el Infierno invadió la Tierra, conocí a Susy en la estación de Termibus, me escapé con ella hacia el espacio en un caza del Infierno, nos enrollamos unas cuantas veces, me entró el mono de agua bendita, le comí el coño y me pegó un flash… y supongo que no he dejado de existir porque estoy en algún tipo de hospital moderno de algún planeta, ¿no? ¿Entonces, qué hace mi madre aquí?
-¿Dónde estoy? -digo en voz alta.
-Estás en la enfermería del Cielo, Koldito -dice mi madre mientras abro los ojos y me da un abrazo con los suyos llenos de lágrimas. Tiene un aspecto estupendo: está igual de delgada que siempre y sigue llevando su media melena pelirroja.
-¿Cómo? Ama, explícamelo que no entiendo nada…
-Yo llevo aquí ya un par de años, pero tú viniste anteayer en una nave con forma de pájaro con Nuño, Jon y esa tal Susy que dice que es tu novia. Llevas dos días delirando y no se han despegado de ti excepto para ir a fumar: han salido hace un cuarto de hora y estarán a punto de volver. Por cierto, esa chica me gusta mucho más que Patricia y Sandra… es muy educada y parece muy buena persona.
-¿Cómo? ¿También han sobrevivido al ataque? ¡¡¡Bien!!!
-Pues sí, Susy y los de tu grupo están bien. Lo que no entiendo es por qué había una carta con el remite de Sandra en el cajón de la mesita junto a un revólver cargado.
-¿Una carta de Sandra? ¿Y cómo ha llegado hasta aquí? Ahora la miro. Oye, ¿y qué novedades hay por aquí?
-De momento el Vaticano sigue intentando tomar el Cielo y están causando muchas bajas en el ejército del Arcángel Gabriel. Los ángeles que defienden esta zona dicen que en cuanto vuelva la nave trono van a expulsar a las tropas del Papa y que no hay nada que temer, pero yo no me fío. Creo que lo que quieren es que no cunda el pánico.
-¿¿¿Que el Vaticano está atacando el Cielo??? No, cuando te he preguntado por Susy y los chicos, me refería a una nave que nos atacó de camino… ¿Qué has dicho de la nave trono?
-Ah, pues que como Dios no aparecía por ninguna parte, Gabriel tomó el mando del Cielo y envió la nave trono y el resto de la flota al mundo de los vivos para combatir al Infierno e intentar celebrar el Juicio Final.
-¿¿¿Ehhhhhhhhh??? ¿¿¿Pero qué me estás contando??? ¡¡¡No me jodas!!! Bueno, acércame esa carta de Sandra, no vaya a ser que volemos todos por los aires y no me dé tiempo a leerla… ¡Por cierto: qué horror, está toda escrita en Comic Sans!

Hola Koldo,

No te asustes, pero soy la tercera encarnación de Dios en el mundo de los vivos después de Jesucristo y Friedrich Nietzsche (esa sí que es una larga historia). Así que… ¡te has enrollado con Dios! Es algo que siempre quise decirte cuando estabas vivo, pero a pesar de que siempre iba ciega nunca me atreví. Además, me dejaste por Patricia unos días antes de que te mataran de un tiro, así que me lo tuve que comer y decidí suicidarme para poder volver al Cielo (no te sientas culpable, porque lo que más me deprimía era que al final no conseguí volver a morir como mártir).

Pero tras beberme una botella de absenta entera, no me morí porque alguien me encontró al borde del coma etílico y me llevó al hospital de Cruces para que me hicieran un lavado de estómago. Al final tuvo que ser a la segunda…

¿Y entonces desde cuándo estoy muerta? Desde que le compré una pistola a un punki calvo para volver a intentar suicidarme… pero mientras me tomaba unos tragos en su furgoneta para reunir el valor suficiente y pegarme un tiro, resulta que al Infierno le dio por invadir el mundo de los vivos antes de que a mí me diera tiempo para desencadenar el Juicio Final… ¿Te lo puedes creer? A ambos nos mataron en Iturribide un par de Homo Maximus del Infierno a los que provoqué para que nos dispararan.

¿Te cuento qué paso luego? El tipo ese y yo aparecimos en las Oficinas de Inmigración del Cielo y empezamos a conocernos mejor durante las horas que pasamos esperando nuestro turno, ¡hasta le dije que era una ángela caída para echarme una risas! Y nunca me gusta leer la mente a las personas, pero al decirme que había tocado contigo en los Abrazafarolas cuando estabas vivo, aluciné en colores. ¡¡¡Aunque casi no había hablado con él cuando teníais el grupo, las drogas le han dejado tan hecho polvo estos años que ni siquiera le había reconocido!!! ¡¡¡Le había comprado a una pistola para suicidarme al hijo de puta que te mató!!! El desgraciado de Pedrito era quien te había matado después del concierto que disteis en aquel barco… ¡Si llego a haber estado allí entonces! Y no solo eso: ¡el muy hijo de puta era un espía cataléptico del Infierno! Saqué la pistola y le pegué un par de tiros en la cabeza allí mismo, pero no me dio tiempo a comprobar si estaba muerto porque detecté tu presencia a bordo de un caza del Infierno que iba a ser abatido, ¡así que me dejé de juegos, adquirí la forma del Espíritu Santo después de que a Sandra le dieran su certificado de defunción y salí volando hacia allí para sacaros a todos de aquel caza antes de que aquel mercenario del Vaticano lo abatiera!

He leído tu mente mientras volvía al Cielo (discúlpame) y he visto que quieres mucho a una ángela caída que se llama Jesusa. Me alegro por tí porque es muy buena gente. ¡Eso sí: cuidado con sus fluidos corporales, no sea que sufras otra sobredosis!

Bueno, te dejo porque tengo que intentar evitar que el Infierno aniquile el mundo de los vivos y que el Vaticano invada el Cielo. ¡Un beso enorme y deséame suerte!

PD1: asegúrate de que ese tal Pedrito está bien muerto. Te dejo mi pistola por si te hace falta.
PD2: si todo sale bien, me encantaría poder estar en un concierto de los Abrazafarolas del Infierno.
PD3: disculpa por haber utilizado la tipografía Comic Sans. En el momento en el que escribo esto, Sandra sigue muerta y tengo todavía la forma del Espíritu Santo (el procesador de texto de a bordo solamente tiene configurada esta tipografía).

Nota 1: el autor no se responsabiliza de sus propias opiniones. La novela online por entregas “Los Abrazafarolas del Infierno” es un texto de ficción. Cualquier relación con la realidad es pura coincidencia.
Nota 2: ¿quieres leer el siguiente capítulo? Haz click aquí.

Nota 3: el Photoshopeo es de un servidor.
Nota 4: ¿se te ha olvidado quién era alguno de los personajes o de qué iba esto? Aquí va un listado y el prólogo de la historia.

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