Los Abrazafarolas del Infierno: capítulo 10

“Estoy aquí sentado
esperando ver aparecer
la sombra de la muerte
que me venga a recoger.
La suerte ha cambiado
y no puedo consentir
que se escape de la mano
lo que siempre dirigí.
Desde el vacío
tan sólo pienso en ti,
los momentos de la vida
en que tan feliz fui.

Al borde del infarto
porque no estás junto a mí.
Al borde del infarto,
tan solo pienso en ti.”
(MCD)

cap 10

Ya no quiero vivir más: Koldo es la única persona que me ha hecho feliz… y desde que está muerto me estoy metiendo de todo para no tener que enfrentarme a la realidad. Antes de conocerle, me encantaba conocer chicos, actualizar este blog poniendo a caldo al gobierno de Avenencia Popular y al Papa León XIV, ir a fiestas con mis antiguos compañeros de la uni… vamos, que era feliz. Además, como no tengo grandes vicios, con lo que cobraba de la renta básica, siempre me llegaba para pagar la habitación del piso.
Pero ahora llevo una época saliendo de fiesta a tope y por mucho que esté todo el rato rodeada de gente, nunca me he sentido tan sola. Ya estoy harta de intentar que la gente me aprecie: por más que lo intento siempre me sale todo mal. ¿Por qué este mundo es tan injusto? ¿Por qué me dejó Koldo por Patricia y no pude despedirme de él antes de que le pegaran un tiro? ¿Por qué no he podido dar todavía con el hijo de puta que apretó el gatillo?
Y por encima de todo hay una cosa que nunca he sido capaz de entender: ¿por qué Satán tiene amigos de verdad y yo no? ¿Cómo es posible que un maldito ángel caído sea más popular que la persona que ha creado el universo? ¡Pero si el Infierno es un lugar aburridísimo en el que hay que ser artista por decreto y las drogas no tienen efecto! ¿Acaso no es el Cielo un lugar mucho más agradable? Ya no sé qué hacer para que la gente me aprecie… ¿Qué más quieren? El Cielo está lleno de entretenimientos a los que se puede acceder libremente y sin tener que pagar un céntimo: todo tipo de drogas de calidad, centros comerciales con las mejores tiendas, cientos de canales de televisión…
En mi primera venida no me salieron nada mal las cosas: tomé la forma del Espíritu Santo para fecundar a la mujer de un artesano de consoladores de madera; después de nacer, conseguí morir crucificado, me convertí en mártir… ¡Justo lo que hacía falta para que el culto a mi persona acabase poco a poco con el Imperio Romano y sus falsos dioses!
En cambio, después de mi segunda venida en 1844, me había propuesto acabar con todas las formas peligrosas del cristianismo antes de desencadenar el Juicio Final y por eso fecundé a la hija de un pastor protestante casada a su vez con otro. Tras haber adoptado de nuevo la forma del Espíritu Santo y evitando toda la parafernalia de la vez anterior -a pesar de la insistencia del arcángel Gabriel-, aquella mujer se quedó embarazada mientras dormía y repetía mi nombre en sueños (tal y como curiosamente hacéis muchas personas al tener un orgasmo)… Pero algo salió mal cuando después de nacer crecí y llegué a convertirme en aquel hombre llamado Friedrich Nietzsche: ¡me fui volviendo loco a medida que iba evitando decir al mundo quién era! ¿Por qué no me atreví nunca a decírselo a nadie? No podía soportar ver de primera mano en lo que se había convertido la Iglesia Católica; además, el mundo empezaba a dejar de ser el mismo desde el año en que nací: Karl Marx se encontró en París con Friedrich Engels y empezaron a unir fuerzas, Charles Darwin ya tenía escrito un ensayo de más de doscientas páginas con las bases de su teoría de la evolución… ¿Cómo no volverse loco en medio de todo aquello? ¿Cómo narices iba yo a anunciar al mundo que había tenido lugar la segunda venida del hijo de Dios después de haber dicho que ‘el último cristiano murió en la cruz’? Preferí callármelo hasta que morí y volví al Cielo.
Después de todo aquello y de que la humanidad estuviese a punto de aniquilarse a sí misma en muchas ocasiones, finalmente triunfó el neoliberalismo y el Cielo se llenó de almas eficaces que no estaban en absoluto interesadas en ser artistas como toda esa gente rara (menos Koldo, claro está) que va al Infierno cuando se muere. Aquello no estaba mal: aunque no tuviera amigos, el Cielo estaba cada vez más lleno y el mundo era un lugar muy tranquilo, así que decidí volver a pisarlo por segunda vez (nadie iba a saber que realmente era la tercera); tras fecundar a la hija de un militar (también mientras dormía) liada con un heavy, el día de la Cumbre Económica Mundial, Sandra Abando Díez de Viguera decidió nacer mientras su madre sujetaba una pancarta y gritaba consignas anticapitalistas en frente del Guggenheim de Bilbao.
Pero a ver: no todo ha sido malo y ha sido genial haber disfrutado de ser mujer. He tenido momentos muy bonitos (sobre todo con Koldo), pero este blog no lo lee nadie y ya he renunciado a que la gente quiera a Sandra de la misma forma que aquella vez quisieron a Jesús: eso no va a volver a pasar nunca, así que me iré de aquí por segunda vez consecutiva sin que nadie sepa que Dios se ha vuelto a pasear por el mundo intentando que fuera un lugar mejor. Después de morir, en cuanto vuelva al Cielo y recupere la forma de Dios, voy a poner en marcha el Juicio Final de una vez por todas… No vaya a ser que Satán lance otra purga en un intento desesperado de llenar el Infierno de Almas y me complique las cosas.
La vez anterior fallé bebiéndome una botella de absenta yo sola, pero mañana me voy a pegar un tiro y moriré como Koldo.

(Extraído de blogdesandra.wordmess.com antes de que la cuenta fuera eliminada)


Nota 1: el autor no se responsabiliza de sus propias opiniones. La novela online por entregas “Los Abrazafarolas del Infierno” es un texto de ficción. Cualquier relación con la realidad es pura coincidencia.

Nota 2: ¿quieres leer el siguiente capítulo? Haz click aquí.
Nota 3: ¿se te ha olvidado quién era alguno de los personajes o de qué iba esto? Aquí va un listado y el prólogo de la historia.
Nota 4: el Photoshopeo es de un servidor.

Anuncios

¿Y a tí qué te parece?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s