Y sigo dando conciertos… a pesar de todo

Los que me conocéis bien ya sabéis que llevo haciendo ruido desde que tenía catorce años y así lo conté en una ocasión en este blog. Aunque tardé algunos años más en subirme a un escenario para dar un concierto, cuando tenía veintiuno descubrí una gran verdad que me acompaña desde entonces acerca de tocar en un grupo: beber es gratis, pero cobrar decentemente y/o que valoren tu trabajo es algo más complicado.

1147241362_fAños 90: aquí podéis ver a un servidor y al Dr. Arturo H.
cogiendo
fuerzas en el parking del Arenal. La primera
formación
de Reserva Dos se pagó los katxis de
cerveza hasta que tuvo lugar aquel salto cualitativo.

¿Quiere eso decir que tocas por dinero y que todo lo demás no es tan importante?
Todo lo contrario: me encanta la música y dar conciertos, pero no soporto que la gente le eche jeta intentando aprovecharse de que “estoy haciendo lo que me gusta”.

¿Pero tan difícil es eso de se valore el trabajo de los músicos?
Bueno, aunque no he podido ganarme la vida con lo que he sacado de los conciertos, yo esto de hacer canciones, grabar y actuar lo veo como cualquier otro trabajo, es decir: la suma de lo que obtienes de ello a cambio de tu tiempo, esfuerzo y desembolso económico te tiene que compensar… o si no lo mandas al garete. Nadie aguanta en un trabajo con un ambiente insoportable por muy bien pagado que esté y nadie trabaja gratis salvo que decida hacerle un favor a a alguien que le cae estupendamente, ¿no os parece?

Y aunque también es cierto que hay gente que lleva salas o bares mostrando un gran respeto hacia los que pisamos sus escenarios, desgraciadamente no es lo que más me he encontrado a lo largo de estos quince años de conciertos con Reserva Dos, MIOPÍA, Mapamundis o en solitario.

1174035854_fEn 1996 conocí una gran verdad (soy el del pelo largo).

¿Pero qué supone realmente para un grupo dar un concierto?
Después de haber pagado los instrumentos/equipo, formación, alquiler del local de ensayo, haber hecho/pegado carteles, promocionado por internet/prensa el concierto… el haber cerrado una fecha supone las siguientes cosas:

A) Quedar después de comer para cargar el equipo (si el concierto es a menos de 100 km., claro).
B) Desplazarse hasta el lugar donde actúas.
C) Descargar el equipo.
D) Montar el equipo.
E) Probar sonido.
F) Cenar algo antes del concierto si no ha habido ningún retraso en todo lo anterior.
G) ¡Actuar!
H) Despedirse de la gente y recoger el equipo.
I) Volver a cargar el equipo.
J) Viaje de vuelta.
K) Descargar el equipo en el local.
L) Volver a casa a las mil.

1207811389_fAl final cuadró el Tetris, mira tú por dónde.
¿Os suena el local? Gran sitio para tocar, por cierto.

¿Y qué tipo de actitudes me suelen echan para atrás por parte de gente que organiza conciertos?
Suele ser gente que no ve ni por asomo todo esto que os he comentado. Voy a contaros algunas de las más divertidas…

A) La del que quiere que toques a porcentaje: “Oye, de puta madre que toquéis en mi local aunque no sé a qué sonáis. ¿Traéis gente? Bien. Lo que solemos hacer es daros el veinte por ciento de la barra. No podemos prometeros una cantidad fija porque a lo mejor no se hace mucha barra y no podemos perder dinero. Eso sí: ya os invito a unos tragos durante el bolo.”

B) La del que le toca pagarte a porcentaje habiendo tenido el bar lleno de gente que consumía sin parar durante el concierto: “Me ha encantado el concierto, ha estado genial. Lo único que solo he hecho cien euros de barra y no os puedo dar más que el veinte por ciento que os prometí, así que son veinte euros para vosotros… pero podéis venir a tocar otro día sin problemas a ver si sale mejor de pasta, ¿vale? ¿Queréis tomar algo?”

C) La del que te quiere pagar en especie: “Oye, de puta madre que toquéis en mi local. Os doy cuarenta pavos para la gasofa, y ya os saco unas cervezas y unas rayas de farla, ¿qué os parece?”

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A veces es preferible ser abducido que
escuchar algunas perlas de estas…

D) La del que te viene con esta: “¿Oye, os venís a tocar a fiestas de mi barrio? Os damos de cenar y de beber, pero no os podemos pagar porque tenemos que pagar al técnico de sonido.”

E) La del que te viene con una parecida pero te llama desde lejos: “¿Oye, os venís a tocar a nuestro local okupado que está a doscientos y pico kilómetros de vuestra ciudad? Os damos de cenar y de beber, pero no os podemos prometer una cantidad fija porque la entrada al concierto es a voluntad… Es que si ponemos tres o cuatro euros de entrada seguro que viene menos gente.”

¿Y merece la pena a pesar de todo?
Si evitas que la gente jeta se aproveche de ti y consideras que el dueño del local en el que tocas demuestra que valora lo que haces en la medida que puede, ver disfrutar a la gente con tus canciones es una de las mejores sensaciones que conozco.


PD: os dejo con un vídeo de un temazo de esos viejos compañeros de escenario que son Mamá Ladilla hecho por fans. Viene muy a cuento…

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