Café, cigarro y cagarro

”Ocho y cuarenta de la mañana. Me levanto con la boca pastosa y la garganta seca. Me tiembla el pulso, así que hago lo de siempre y meto en el cazo dos partes iguales de agua y ron barato. Enciendo el gas. Cuando hierve, lo echo todo en un viejo tazón y le añado tres cucharadas de Nescafé. Me lo tomo. Al poco rato, me siento en el sofá y espero a que se me quite el temblor. Sin café a la mañana no soy persona. Pero hoy por fin voy a dejar el café, tomo demasiado.

Nueve y nueve. Aquí estoy sentado en la taza fumándome un Fortuna. Separo las piernas, agacho la cabeza y veo una cagada perfecta, de una pieza. En cuanto me tomo el café por la mañana, enseguida me entran ganas de cagar y de fumar uno detrás de otro. Pero hoy por fin voy a dejar el tabaco, fumo demasiado.

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Nueve y catorce. Enciendo el calentador y me dispongo a llenar la bañera. Mientras, me tomo unos vasos de Jerez. Llevo bebiendo desde los doce y ya tengo setenta. Cuando me jubilaron del trabajo de guardia del cementerio, ya no pude seguir tirándome a los muertos, y solo me quedó la bebida. Pero hoy por fin voy a dejar el alcohol, bebo demasiado.

Nueve y media: me miro en el espejo y cojo la navaja de afeitar. Me corto. ¡Qué daño! Voy a por la botella de Jerez y a por el tabaco.

Nueve y treinta y dos: me meto en la bañera a esperar a que vaya subiendo el nivel y se llene. Ya va…

Nueve y cincuenta: ya está el yonqui de arriba metiendo ruido con el gato y la persiana, ¡mierda! Bueno, ya va…

No veo el reloj, me mareo… no sé… no sé cuánto tiempo ha pasado… está toda la bañera llena de sangre. Parece que el corte que me hice con la navaja en las venas fue suficiente. Como dijo el Sampedro ese de la eutanasia cuando se moría: ya va…”

-Luis, tienes que escuchar esta cinta que me he encontrado en el piso nuevo. No es música, es de un tipo hablando y es muy fuerte –le dijo Paco a su amigo después de darle al stop del walkman. Ahí estaba, esperándole puntual en la esquina en la que solían quedar.
-Vale, pero ahora es un poco tarde. Luego vamos a mi casa y la ponemos, que mis hijos se han ido de acampada y estoy solo. ¿Dónde la has encontrado?
-Dentro de una vieja grabadora Philips que estaba en un armario. Como tenía una pegatina escrita a mano en la que ponía “GG Allin” o algo así, me ha entrado curiosidad.
-Vaaale, luego la ponemos. Pero venga, arreando que es gerundio, que se nos va a hacer tarde para la reunión de Alcohólicos Anónimos…
-Tienes razón, Luis. Vamos.


Nota 1: este es un relato que escribí para el fanzine KTK nº en 2005. Por cierto, ¿quiénes serán los chavales que se han ido de acampada mencionados por los protagonistas?

Nota 2: y de regalo un videoclip de Parálisis Permanente que viene muy a cuento…

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2 comentarios en “Café, cigarro y cagarro

  1. Hola, estaba navegando por internet y por algún casual encontré su breve historia. Lo único… Es una o son dos historias? Una vez se suicida el señor… Comienza un diálogo… Ahí me pierdo…
    Se que han pasado 4 años pero si pudiera responderme sería de gran ayuda, soy bastante curioso jaja

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